
La producción y utilización de los biocarburantes en el sector del transporte presenta una serie de ventajas medioambientales, energéticas y socioeconómicas respecto a los combustibles de origen fósil:
Desde el punto de vista medioambiental, su utilización contribuye a la reducción de emisiones de gases contaminantes y de efecto invernadero a la atmósfera.
Concretamente, el biodiesel no emite dióxido de azufre, lo cual ayuda a prevenir la lluvia ácida, y disminuye la concentración de partículas en suspensión emitidas, de metales pesados, de monóxido de carbono, hidrocarburos aromáticos policíclicos y de compuestos orgánicos volátiles.
Desde el punto de vista energético, los biocarburantes constituyen una fuente energética renovable y limpia. Además, su utilización contribuye a reducir la dependencia energética de los combustibles fósiles y otorga una mayor seguridad en cuanto al abastecimiento energético.
Desde el punto de vista socioeconómico, los biocarburantes constituyen una alternativa para aquellas tierras agrícolas afectas a la Política Agrícola Común (PAC). De esta forma, se fijaría la población en el ámbito rural, manteniendo los niveles de trabajo y renta, y fomentando la creación de diferentes industrias.
El Biodiesel tiene una gran ventaja sobre el gasoleo convencional y es que proviene de una fuente renovable (cultivos de oleaginosas) y que en su ciclo de vida no aporta CO2 a la atmósfera.
Por tanto no contribuye al efecto invernadero, que es un proceso que está incrementando la temperatura media de la Tierra y que está alterando el clima.
Según los expertos numerosas sequías, grandes tempestades, huracanes, la pérdida de hielo en los polos son consecuencias del efecto invernadero.